viernes, 25 de marzo de 2011

Cuida tus deseos. Dibujos y pinturas de Gonzalo Delgado.



INAUGURACIÓN: Sábado 26 de marzo de 12:00 a 17:00 hs

Tomás Diago 879 esq. Bvar. España

Desde el 28/03 al 2/04 entre las 14:00 y las 17:00 hs.

Contacto: cuidatusdeseos@gmail.com


Un hombre mira por la ventana y uno no puede más que observarlo desde lejos. Así parece hablar del pasado esta exposición y hoja de ruta de Gonzalo Delgado*, que se apropia de una vieja casona de Pocitos y traza para el visitante un recorrido doméstico que es también un paseo por la obra de los últimos años.

Si el pasado es un hombre que mira el lánguido jardín de los días fulminados, el futuro llegó en la serie de dibujos que sustituyen los trastos de un garage iniciático, tras las puertas entornadas de una madrugada solitaria, entre un clan de hombres-conejo anhelando zanahorias, en cada escena marítima y furiosa y extasiada que pinta corredores, cuartos o un living-room.

En este futuro generoso el artista abre la casa como quien abre un planeta o un prontuario y comparte sus deseos a modo de refugio, de método de amparo, de ofrenda, siempre inacabada, de promesa, de ventura u oración sentimental.

* Director de arte responsable de películas como Whisky, La Perrera, El Custodio, Miss Tacuarembó y 3. Trabajó como guionista en Whisky, La Vida Útil y 3.

Cuida tus deseos es su primera exposición.



Autorretratos por amor

por Virginia Patrone


Gonzalo Delgado expone dibujos y pinturas. En diferentes técnicas y modos expresivos gira en torno al cuerpo masculino. La forma es sensible y fuertemente lineal. Los dibujos son hábiles y sabios, eficientes. Algunas veces sutiles y delicados, otras con trazos de gran fuerza, certeros, dramáticos y cargados de emoción. La figura es el cuadro, el fondo es entorno, es escenario que ambienta la emoción protagónica. El entorno es hostil o irreal, hay vahos de malicia circundando.


La técnica no es única, acrílico sobre papel o sobre tela, o grafito, o lo que haya a mano. El recorte de la figura es en algunos casos literal en la obra de GD, llegando a recortar y rearmar, una y otra vez, buscando cómo ser, cómo colocar y colocarse.

GD es ambiguo en sus imágenes, interroga y se interroga, no proclama, no enuncia. Pregunta sobre el amor como sufrimiento, el abrazo insuficiente, los penes erectos como estandartes temblorosos de angustia existencial. En las telas y papeles de gran formato se acentúa el peso del entorno, ahora líquido, en que el actor principal está sumergido, sumergido y doble, fuerte y débil, el fuerte que no sabe si salva o pierde al débil. Las escenas son juguetonamente prerrafaelistas en su poética -como la Ofelia de John Everett Millais- pero de brochazos rápidos, nerviosos. No hay erotismo ni exaltación sensual del cuerpo, hay un intento de explicación furiosa y trágica del amor. Los peces rojos que rondan como inocentes predadores, peligros naturales frente a la sexualidad expuesta, son señales de alarma y marcadores de textura, de presencia física, de fluidos y hormonas.


Gonzalo Delgado bucea en si mismo, es a veces su propio adversario, se juzga y se castiga. La sed de amor que destilan sus personajes es insaciable, el abrazo tierno es incompleto y el sexo aparece a veces casi como un obstáculo.


13 de febrero de 2011


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